CÓMO SE ESTÁN SINTIENDO ESOS PROFESIONALES QUE LUCHAN DE MANERA DIRECTA CONTRA EL CORONAVIRUS

A estas alturas nadie pone en duda que esta pandemia está suponiendo un reto a nivel emocional para todos. En todas las escalas sociales nos estamos  enfrentando a integrar una nueva realidad a la que tenemos que hacer frente. Creíamos que esto iba a durar quince días y a lo sumo un mes, poco a poco, nos damos cuenta que volver a la normalidad nos supondrá un reto a muchos niveles. Los profesionales sanitarios y todos aquellos colectivos de primera línea se prevé que tendrán que enfrentar importantes consecuencias psicológicas relacionadas con el estrés post traumático.

Siempre digo que la profesión  no se elige de manera casual, la profesión de nuestros sanitarios está elegida a conciencia, pensada, sentida y buscada tras años de larga formación y muchas horas de trabajo y estudio.

 Con un perfil claramente vocacional y dadas las circunstancias, es normal que este colectivo haya arrimado el hombro de manera excepcional en esta crisis. El agotamiento físico y mental, así como el riesgo a desarrollar problemas emocionales es algo que debe empezar objetivo de los profesionales que van a cuidar a los que nos cuidan.

Cuáles van a ser los efectos psicológicos para ellos, cuáles están siendo esos efectos actualmente en plena crisis y qué se prevé que va a poder ocurrir en sus cerebros, corazones y cuerpos…intentaré dar respuesta a estas preguntas.

CUÁLES SON LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS PARA LOS GRUPOS DE LA LLAMADA “PRIMERA LÍNEA

Algunas de las  reacciones más comunes que pueden  aparecer  y permanecer durante los primeros días  en incluso las primeras semanas son:

Aparición de imágenes/pensamientos intrusivos: imágenes recurrentes de escenas vividas en el día y pensamientos dolorosos  conectados con el evento, ( normalmente salen a la luz en situaciones cotidianas y en contra de la voluntad de la persona que los vive. Suelen ser desagradables y provocan una descarga emocional.

Sensaciones de ansiedad/miedo excesivo: mayor sentido de agitación, aparición de miedos no presentes antes de la situación de pandemia o del estado de alarma.

Tendencia a la evitación: desgana a la hora de volver al  hospital o centro de trabajo,  pensamientos sobre el abandono del uniforme que se viste, dudas sobre la profesión y pensamientos relacionados con las crisis existenciales, “¿es esto lo que quiero para mi vida?”, “¿podría dedicarme a otra cosa menos arriesgada”?, etc. 

Reacciones excesivas al estrés ordinario: incapacidad de regular las emociones ante situaciones que anteriormente resultaban inocuas, se pierde más fácilmente la calma.

Mayor irritabilidad: aparición de rabia o ira sin motivo, tanto en entornos personales como profesionales. 

Sensación de aislamiento: sensación de abandono y soledad, ganas de aislarse y no hablar con nadie, sensación de “ser diferentes” a los demás.

Confusión mental: facilidad de distracción, dificultad de concentración y/o incapacidad de tomar decisiones. Muchos los describen como  una sensación de no poder pensar con claridad.

Problemas relacionales: dificultades en las relaciones con los colegas, con familiares y amigos.

Dificultad en el sueño y/o en la alimentación: dificultad a quedarse dormido, despertarse durante la noche, pesadillas frecuentes o dormir muchas más horas de lo normal.

Cansancio físico pero también cansancio emocional: la sensación de no querer o no poder disfrutar del tiempo libre como se hacía antes, querer es muchas ocasiones estar en silencio, no hablar o refugiarse en actividades que distraigan la mente de las sensaciones anteriores.

AUTOCUIDADO PERSONAL PARA PREVENIR CONSECUENCIAS FUTURAS

Existen una serie de puntos básicos  que pueden realizar ante esta situación, mucho de estos puntos s tiene que ver con las conductas básicas de autocuidado a nivel físico y a nivel emocional.

Practicar AUTOCUIDADO cada vez que se pueda. Está demostrado que en la medida que tenemos más recursos emocionales las situaciones traumáticas tienen menor impacto emocional a la largo y a corto plazo en la vida de una persona.

CÓMO PODEMOS MEJORAR NUESTRO AUTOCUIDADO EN ESTA CRÍSIS

A nivel físico:

  • Utiliza el cuerpo como un aliado. El cuerpo acumula las consecuencias del estrés y del estado de alerta psicológico. Moverse, estirarse, o aliviar la tensión de ciertas zonas puede favorecer la descarga de las tensiones diarias.
  • Ejercicios de autobservación. Conectar con el cuerpo y hacer un pequeño ejercicio de autobservación  varias veces al día para preguntarnos qué necesitamos en este momento.
  •   Estar atentos a nuestra necesidades básicas.Poder estar atentos a nuestras necesidades básicas como el silencio, el descanso qué comer, elegir muy bien cómo pasar el tiempo libre haciendo aquello que me llene y me calme, regularme mirando por la ventana y haciendo ejercicios de respiración, plantando, cocinando o  quizás simplemente dejándome descansar. Es importante cuidarse.
  • Comenzar a encontrar nuevos recursos para calmarnos. Toca explorar.Otra actividad pude ser el yoga restaurativo, el yoga suave o la meditación. Para meditar simplemente observar la naturaleza, o nuestra mascota, en las cosas sencillas podemos encontrar la calma.
  • Estiramientos sencillos.Estiramientos antes de dormir y al levantarnos, son una  manera sencilla de conectar con nosotros y de liberar el estrés de las zonas corporales que más lo acumulan.

A nivel emocional:

  • Observar cómo te sientes  antes y después de enfrentarte a tu trabajo. Saber cuáles van a ser nuestras reacciones,  puede ayudar a predecir algunas necesidades y ayudar a satisfacerlas. De esta manera se puede disminuir el nivel de estrés.

  • Aceptar lo que estás sintiendo. No negar los propios sentimientos sino acordarse de que es normal y que las reacciones emocionales intensas pueden ser normales después de un evento tan inusual.
  • Aprender a identificar nuestros dispardores o situaciones más desreguladoras.Es importante poder notar qué situaciones nos activan más para poder buscar la causa y en caso necesario trabajarlas y poder aumentar nuestros recursos de afrontamiento
  • Asemejar las emociones a una ola del mar. Expresar las emociones, aceptarlas y permitir que se sigan su curso, favorecerá el bienestar personal.
  • Dejar un hueco para la comunicación. Poder hablar de los eventos estresantes con familiares, amigos o colegas de trabajo hace que las descarga emocional sea más eficiente y aumenta el sentimiento de conexión, mejorando las sensaciones derivadas de la soledad y el estrés.
  • Respetar las reacciones emocionales de los demás, también cuando son completamente diferentes y poco entendibles para el propio punto de vista.
  • Recordarse que no estamos solos, sino que más bien somos parte de un sistema en el que podremos encontrar recursos para salir fortalecidos de esta situación. 
Si las reacciones emocionales persisten o van en aumento, es importante contactar con un profesional experto en reacciones post-traumáticas que ofrezca un tratamiento específico con el que se pueda  para favorecer y acelerar el tiempo de resolución de las mismas. 

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Sanitarios. Efectos psicológicos de la crisis

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